El calor empieza a pegar fuerte ya en Doha, la capital de Catar. Las temperatura oscila desde los 27 hasta los 37 grados, unas cifras que invitan a pasar muchas horas en los hoteles, en las oficinas y, para Valero Rivera, en los pabellones, escenarios protegidos por el aire acondicionado que suaviza el calor exterior. Valero pronto le ha encontrado el pulso a esta ciudad emergente en el Oriente Medio donde reside desde hace tres semanas.
Acompañado por sus ayudantes Kosovac Veroljub y Ricard Franch, el técnico se ha instalado en uno de los grandes hoteles que dispone la ciudad.
Valero Rivera intentará convertir a la selección nacional de balonmano en un equipo a la altura de los mejores. No será fácil porque en estos momentos figura en el puesto número 36 del mundo y, para llegar a ser una potencial mundial cuenta con el problema de disponer de una población de menos de dos millones de habitantes.
Pese a que las licencias no son muchas, Valero Rivera tiene muy buenas sensaciones y está convencido de poder ayudar a dar este salto de calidad con vistas al Mundial 2015 que se celebrará en Doha: “El mejor puesto logrado por Catar hasta ahora en un Mundial es el décimo sexto en Portugal 2003; en el último Mundial, el disputado en España, Catar acabó en la posición número 20, pero creo que se puede hacer mucho mejor si además contamos con la ayuda de la afición local. Es lo que vivimos en el Mundial 2013 de España que ganamos gracias en parte al apoyo de la afición. En el Mundial de Doha 2015 es una ventaja que debemos aprovechar”, ha comentado el entrenador que ocupa sus horas en ver videos de la Liga local, en conocer a jugadores, en ver partidos en directo, algún que otro entrenamiento y en husmear todo lo que huele a balonmano en Catar.
“Primero he querido ver a los internacionales en acción. Estoy buscando a jugadores con un alto nivel de intensidad, concentración y mentalidad defensiva. Ahora ya tengo una idea clara de los jugadores que dispongo y de las funciones que deben realizar en el equipo. Estoy contento con lo que veo”, explica Valero que se apoya en el asesoramiento de los entrenadores locales y en su presidente Ahmad Mohammed Abdulrab al-Shaabi.
Acudió al partido entre dos de los equipos punteros, Lekhwiya-El Quiyada, con un resultado desolador. Se marcaron 64 goles, una locura a tenor de su manera de entender este deporte: “Es una de las cosas a cambiar. Muchos jugadores tienen tendencia a atacar. Sólo haremos algo si nos tomamos en serio la defensa”, asegura Valero.
La competición doméstica concluye el 20 de julio, momento en el que el seleccionador deberá ofrecer su primera lista y empezar a trabajar con el chándal puesto.

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