Tras la victoria del pasado sábado en Valencia por 31-32, hecho que supuso el mayor triunfo balsámico para el Itxako de Navara en la liga de División de Honor Femenina, ahora llega el momento de poner las notas y hacer una valoración del curso.
Y quién mejor que su preparador, el pamplonés Chema Vives, el técnico que ha obrado el milagro de la salvación en el conjunto de Estella, que ha pasado de capitalizar los éxitos del balonmano femenino español a estar cerca del abismo, en pleno concurso de acreedores.
"Deportivamente hablando, la temporada ha sido todo un éxito, nadie nos puede reprochar absolutamente nada", afirma Vives, quien ocupó el banquillo del Itxako en enero, tras la destitución de Eduardo Izquierdo y la renuncia de José Ignacio Prades antes del comienzo de la campaña. "Lo que han sufrido estas chicas no tiene descripción, desde quienes nos han puesto obstáculos desde las gradas hasta la directiva y sus promesas que flotan por el limbo", asevera el técnico, y profundiza con "no podíamos bajar los brazos, somos deportistas y nuestro único reto era sumar y competir", añadió.
Además del escándalo extradeportivo que ha envuelto a la Sociedad Deportiva Itxako desde hace más de un año, lo que supone una inestabilidad sin precedentes en la historia del balonmano femenino, Vives ha tenido que lidiar con los problemas cotidianos que han aflorado semana a semana en la plantilla, "la confección de la plantilla fue mala y tardía, nos hemos pegado toda la temporada con pocos efectivos, hasta llegar al punto de, entre lesiones y demás factores, haber alcanzado la permanencia con tan solo 10 jugadoras", comenta.
A la respuesta del hallazgo de una fórmula mágica para lograr la salvación, Vives lo tiene claro: "no hay secretos, la clave ha sido formar una familia y unir todas las fuerzas posibles. Me encontré un vestuario dividido, roto y deprimido, y yo solo intenté establecer nexos familiares para sacar la misión de la salvación hacia adelante. Todo lo que se oye y se lee afecta, absolutamente todo, es muy complicado evadirse dentro del vestuario y salir a competir", afirma, y respecto a la continuidad del equipo en la máxima categoría añade que "no es un tema que dependa de nosotros, por mucho que sepamos que la cosa está fatal".
Por último, Vives comenta que "la gente me decía que estaba loco y que no sabía dónde me metía, pero no soy ningún cobarde y esto es lo que quedará en nuestro currículum cuando nos retiremos, nada más", finalizaba.

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