Juan de Dios Román decidió despedirse de su cargo como presidente de la Federación de Balonmano en el Consejo Superior de Deportes al lado de Miguel Cardenal, presidente del CSD. El 'hombre para todo' del balonmano repasó sus cuatro años en la presidencia de su deporte, que ahora está en manos de Francisco Blázquez. "Quiero felicitar al nuevo presidente y al pulcro proceso electoral que ha tenido lugar y que ha terminado en las urnas. Las normas están para cumplirlas y para conocerlas. La actuación de la Federación ha sido correcta y limpia", aclarando la actuación de la junta de garantías electorales y que dio por buena la candidatura del a la postre vencedor.
El discurso de media hora de despedida fue tenso por momentos. Juan de Dios se siente molesto por haber sido cuestionado en algunos aspectos de su gestión: "Me voy preocupado. La situación es y era complicada por la situación heredada hace cuatro años con 580.000 euros de deuda. Con estos números era complicado salir adelante, progresar. He tenido un freno constante, pero gracias a la herencia del Mundial, obligada por cierto y que asumimos para salvar nuestro deporte, hemos salido adelante y hemos sabido posicionar a nuestro deporte dentro de la austeridad y con un control de gastos exagerado. No hemos renunciado a nada, hemos estado en todos los sitios posibles".
Explicó los motivos por los que llevó las elecciones hasta el mes de abril: "Renuncié a presentarme por el Mundial, por la tranquilidad necesaria para afrontar el campeonato. Sin esa renuncia no hubiera sido posible aplazar el proceso hasta esta misma semana. No podía permitir que la gente pensara que yo intentaba postergar las elecciones para mi beneficio, de ahí el retraso y la renuncia".
Sin déficit
El que fuera seleccionador explicó cómo deja la Federación, tanto en la parte deportiva como en la económica. "Salvo modificaciones de última hora, el Mundial tuvo unos ingresos de 10,5 millones de euros, por unos gastos de 9,9, por lo que el beneficio es de 650.000 euros, pero no he podido disfrutar del Mundial por el trabajo tan intenso que ha existido. El éxito es total, como lo es el hecho de dejar la Federación sin déficit alguno. Además, queda un mundial masculino, una medalla olímpica femenina, un campeonato de Europa juvenil y todas las selecciones clasificadas para los próximos campeonatos. La mejora es complicada. La promoción no compete a la Federación y ni con el mejor programa del CSD se puede garantizar dada la situación actual. De esta manera, me despido del balonmano, mi deporte. Esta Federación no ha tenido pérdida alguna".
Para terminar, lanzó un mensaje del futuro del balonmano español: "Me preocupa el éxodo de jugadores, pero sobre todo el de los técnicos. Deseo el mayor éxito posible al nuevo presidente".

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