Hace veinticinco años Valero Rivera se enamoró del sur de Lanzarote y desde entonces es un asiduo visitante del primer núcleo turístico de la Isla. Tras una carrera plagada de éxitos, el seleccionador nacional de balonmano se plantea compatibilizar sus futuros compromisos profesionales con fijar una segunda residencia en el municipio de Yaiza: “Mi ilusión es vivir en Playa Blanca”.
Valero Rivera se mostró muy emocionado el pasado sábado al recibir el caluroso homenaje que, en nombre del municipio, le ofreció el Ayuntamiento de Yaiza. “Este municipio es maravilloso y siempre me encuentro a gusto con mi familia”, comentó Rivera, que visita Yaiza al menos cuatro veces al año.
La alcaldesa, Gladys Acuña, acompañada por concejales del grupo de gobierno, entregó a Valero Rivera un obsequio esculpido por el artesano de Uga, Tino Alemán, y el laureado entrenador correspondió compartiendo, con la representación municipal y un centenar de niños de la Isla, la medalla conquistada el pasado 27 de enero en Barcelona que lo acredita como líder indiscutible de la España campeona del mundo de balonmano, título conquistado en la final soñada ante Dinamarca.

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