Las jugadoras de balonmano de Zajecar experimentaron muchos problemas en su viaje a Volgogrado para disputar el partido de vuelta de los cuartos de final de Champions. Además de la temperatura de bienvenida, con -15 grados, y de tener que superar los tres goles de desventaja, tendrán que jugar sin algunas de sus mejores jugadoras, la española Marta Mangue y la rumana Teresa Pislaru, que se quedaron en el aeropuerto de Sofía, y no pudieron obtener el visado ruso, por lo que se vieron obligadas a volver a casa en Zajecar.
Otro problema ocurrió cuando el equipo llegó a Moscú, con el control de pasaportes, tardaron más de una hora para revisar los documentos de las dos internacionales croatas, Aneta Peraica y Pavic Martina.

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