El guerrero Manchego

sábado, 14 de enero de 2012

El Toledo Balonmano desaparece y los jugadores se marchan sin cobrar

El Toledo Balonmano está desde ayer clínicamente muerto. El plazo que el técnico y los jugadores habían dado para reanimar al club ha pasado y el progreso es nulo. Pedro González, al frente de la junta gestora, se puso ayer en contacto con Quique Plaza, capitán del equipo, para comunicarle que el lunes o el martes se harán efectivos los cheques por valor de una mensualidad. Sin embargo, el último integrante de la plantilla que queda en Toledo, Guillermo Barbón, tiene las maletas preparadas para partir al mediodía hacia tierras asturianas, dejando sin apenas pulso a la entidad. Se va como todos los demás, engañado.
Así las cosas, el siguiente paso es que los gestores, si entran dentro de la definición de esta palabra, disuelvan el club, aunque su intención pasa por mantener los equipos de base, en la enésima promesa que está por ver si se cumple. Por ende, nadie se presentará el próximo sábado 21 a jugar en Lasesarre contra el BM Barakaldo y el Toledo Balonmano será expulsado de la competición en la División de Honor Plata.
Mientras tanto, los jugadores se hallan en un compás de espera, buscando equipo y esperando poder cobrar algún día las tres mensualidades que se les adeudan, cifra a la que hay que añadir los meses del pasado ejercicio para hombres como Guillermo Barbón, Quique Plaza, Pedro Fuentes, o Jorge Casado.
De todos modos, los nueve que tienen contrato profesional ya han escrito a la Real Federación Española de Balonmano para informar de la situación por la que atraviesan. Son los casos de los españoles Barbón, Fuentes, Plaza, Jiménez Reina y Lloria y de los extranjeros Ionut Ciobanu, Thomas Drange, Ivan Sever y Damir Djukic, que tampoco quieren saber nada ya del conjunto naranaja.
En principio, podrán percibir parte de las deudas cuando la Federación se cerciore de que el club no puede pagar y ejecute la fianza de 18.000 euros depositada al comienzo del curso. Por lo demás, se mantiene en firme la decisión de denunciar por estafa a Pedro González si el martes no se han hecho efectivos los cheques que les entregó personalmente hace varias semanas a todos los miembros de la plantilla.
Ionut Ciobanu ya ha encontrado acomodo en un conjunto rumano y el resto del plantel se encuentra en sus respectivas ciudades. Javi Jiménez Reina, Maki y Jorge García Lloria se marcharon hace un par de días, mientras que Julián Ruiz viajó a Santander después de la reunión mantenida el pasado lunes. El último en dejar la Ciudad Imperial será Guillermo Barbón que regresará a Asturias para no volver nunca más.

Fin de la confianza
Es evidente que el plazo de confianza ha acabado tras muchas prórrogas y que nadie quiere hacerse cargo de un club, el Toledo Balonmano, que tiene 500.000 euros de deuda. Con todo, ayer se dio otro episodio más en lo que bien podría tratarse de un ‘telefilm’. Pedro González hizo correr la noticia de que había una persona interesada en tomar las riendas de los naranjas, algo completamente falso y que le sirve para ganar tiempo. No obstante, como la plantilla está escarmentada, ya no hay milagros que valgan. El encuentro del pasado 17 de diciembre ante el Bidasoa Irún es el último de un club que en sus diez años de historia se va por la puerta de atrás saboreando las mieles de la Liga Asobal. Descanse en paz.
La margarita ha quedado ya completamente deshojada para los intereses del Casdisa Toledo BM. Y como se preveía, por lo vivido durante los últimos meses en la entidad naranja, el primer equipo se disuelve y deja de militar en División de Honor Plata.
En esta ocasión, Pedro González, mano derecha de Jesús Cabañas, ex presidente del club, y actual encargado de la junta gestora, ha cumplido con su palabra y se ha puesto en contacto con la plantilla para notificarles la defunción del primer equipo. Concretamente ha sido al capitán Quique Plaza al que ha informado de la inviabilidad del equipo, por lo que definitivamente éste dice su adiós.

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