El guerrero Manchego

viernes, 7 de mayo de 2010

Barrufet pone en punto y final a una vida dedicada al balonmano

El Palau Blaugrana vivirá mañana (19,00 horas), en el encuentro entre el Barcelona Borges y el Naturhouse La Rioja, una de las jornadas más emotivas de su historia con el último partido del portero David Barrufet en la pista azulgrana.
En octubre de 2011, el Palau cumplirá 40 años y David Barrufet, que los cumplirá el próximo 4 de junio, se ha pasado más de media vida entre sus paredes, con más de 500 partidos jugados en esa pista talismán.
Será el punto final a una extraordinaria carrera deportiva y la afición azulgrana está preparando un espontáneo homenaje popular con las gradas teñidas de amarillo, el color que él siempre ha vestido en la pista.
Sea como sea, con el Ciudad Real ya campeón de Liga desde el pasado miércoles y el Barcelona subcampeón, es un encuentro más de los azulgranas con la mente puesta en la 'Final Four' de Colonia y todo esto no debe descentrar a la plantilla, que quiere lograr el último título de la temporada, la Euroliga, como homenaje a su actual capitán.
El legendario meta y capitán del FC. Barcelona, David Barrufet, que mañana pisará la pista del Palau Blaugrana por última vez como jugador, ha reconocido que lo único que ha deseado siempre ha sido jugar en el Barça, donde ha pasado más horas que en su casa: "El Barcelona es el club al que siempre he querido. No deseaba jugar en ningún otro, y el Palau ha sido mi casa porque he pasado más horas en él que en la mía propia y estoy muy orgulloso de ello. Desde que en febrero anuncié mi retirada ya tenía ganas de que llegase este momento, de que acabe la temporada, no porque esté cansado, sino por ver si podemos ganar la Liga de Campeones. Lo cierto es que estoy disfrutando y pasándolo muy bien. Me voy sin ninguna añoranza, convencido de que es la hora de irse y con muchas ganas de comenzar mi nueva etapa".
Con setenta títulos con el Barcelona y dos veces elegido mejor portero del mundo, Barrufet no ha olvidado su debut, el 22 de diciembre de 1988 frente al Maristas de Málaga: "Lorenzo Rico era el portero titular y pasé muchos nervios durante todo el partido, porque sabía que ese momento no lo iba a olvidar en toda mi carrera. Salí y paré un penalti y me quedé algunos minutos", ha recordado.
Recuerdos imborrables para Barrufet son sus siete títulos de Liga de Campeones, desde el primero, logrado en mayo de 1991 frente al Proleter yugoslavo, al último, ante Ciudad Real en 2005, los dos logrados remontando en el Palau resultados adversos de la ida.
Tampoco ha olvidado el más amargo de todos: la Supercopa de Europa de 1998, derrotando al Badel Zagreb en el Palau (28-22), que ganó dos meses después de la muerte de su hermano mayor Jaume, la persona que le inculcó el amor por el balonmano, en un trágico accidente de circulación.

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